El momento que ha unido a todos los padres desde siempre ha sido aquel en
que están a la mesa convenciendo sus hijos, muy a la manera de cada cual, que
deben comer. Todo padre debe recordar que ya ha vivido esa situación pero
estando en la posición de su hijo. Todos nos hemos negado alguna vez a comer.
Esta situación es muy frecuente después del primer año de los niños. Pues
es el momento, en el que los niños expresan claramente sus deseos y hasta sus
elecciones.
Siendo ésta la
decisión de un menor (comer o no comer, me gusta o no me gusta) ¿qué debemos
hacer los padres: aceptar o no aceptar esta voluntad? La decisión del niño va mucho más allá del
ámbito nutricional. Existen causas emocionales, afectivas, que pueden hacer que
el menor se niegue a comer.
Nutricionalmente, debes saber que hay pautas a seguir que contribuyen a que esta situación no se
presente y esto va desde:
- un horario para las comidas,
- haber logrado desde el
inicio un
reconocimiento de muchos sabores, texturas y alimentos,
- evitar que el niño
llegue satisfecho a las comidas principales (evitar el picoteo, golosinas,
jugos envasados etc.) y
- conocimiento de cuánto es suficiente para el niño.
Emocionalmente, el
rechazo de los alimentos podría estar
relacionado a una sana respuesta del niño sobre su entorno, a alguna mala
experiencia con el alimento o con quien lo alimenta. Es
mejor no desesperarse ante una negativa pues la situación podría ser aprovecha
por el niño y derivar en problemas mucho más complicados. Es mejor tomar la
situación con calma, demostrando tu autoridad como padre pero sin llegar a
abusos.
Algo que debes tener muy en cuenta es
que la apariencia sí importa. No puedes pretender que tu hijo coma algo que ni
a ti te gusta. Las papillas no son una excusa para mezclar los alimentos y así
ahorrarte el trabajo. Es mejor que el pequeño diferencie los sabores, por lo
que cada papilla debe tener un sabor definido.
También es importante recibir la asesoría del nutricionista sobre las
prioridades en la alimentación de su niño y del psicólogo si la situación se
sale de control. Evitar que el niño no quiera comer es posible, pero hay que
verificar que las expectativas del padre o cuidador vayan de acuerdo con las
necesidades del niño.
FUENTE: Programa Cuidando tu salud de RPP Noticias.




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